Síndrome De Sjögren

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SÍNDROME DE SJÖGREN  

 

El Síndrome  de Sjögren es una enfermedad reumática autoinmune, crónica, sistémica, que se caracteriza por afectar principalmente a las glándulas exocrinas (que producen secreciones), lo cual se traduce en la disminución o abolición de las secreciones y la consiguiente aparición de sequedad de las diferentes mucosas de los órganos afectos.

Las glándulas exocrinas, son las encargadas de producir líquidos como: las lágrimas, la saliva, las secreciones mucosas de la laringe, de la tráquea y las secreciones vaginales.

La causa que origina este síndrome no se conoce, pero hay una alteración del sistema inmunológico que lleva a la aparición de autoanticuerpos, los cuales reaccionan contra las glándulas exocrinas originando la lesión de las mismas. Afecta principalmente al sexo femenino en un 90% de los casos.

Esta enfermedad, por su naturaleza sistémica puede ocasionar también dolor e inflamación articular; o afectar cualquier órgano de nuestro cuerpo, produciendo una gran variedad de síntomas, de acuerdo al órgano afecto. El Síndrome de Sjögren puede ser una enfermedad de difícil diagnóstico dado la variedad de sus manifestaciones clínicas.

El S. de Sjögren puede ser primario, cuando no acompaña a otra enfermedad autoinmune; o secundario cuando coexiste o acompaña a otra enfermedad reumática como artritis reumatoidea, lupus eritematoso, polimiositis, entre otras.

A pesar de los extensos trabajos que se han efectuado y de las investigaciones presentes, todavía no se ha encontrado un tratamiento curativo; sin embargo, las medidas paliativas son una ayuda importante. Existen múltiples sustitutivos de la saliva y lágrimas artificiales que pueden ayudar a disminuir y aliviar los síntomas de sequedad oral y ocular.

El gold estándar en el diagnóstico del Síndrome de Sjogren es  el estudio anatomopatológico de glándula salival menor, que se obtiene al realizar una biopsia de mucosa labial. También ayudan en el diagnóstico la  determinación de anticuepos, Anti Ro y Anti La, que pueden estar presentes en esta enfermedad.

En cuanto al tratamiento, lo podemos dividir en:

Tratamiento local con medidas paliativas y medicación enfocada específicamente para la sintomatología seca y el Tratamiento farmacológico dirigido a la afectación sistémica de la enfermedad que incluye: antiinflamatorios para tratar los dolores articulares o musculares, antipalúdicos, corticoides, o fármacos inmunomoduladores y actualmente los agentes biológicos utilizados para controlar los síntomas autoinmunes relacionados.